EL MANTO DE LA VIDENTE, LA SÁBANA SANTA DEL NUEVO MUNDO

Artículo publicado el día 27 de julio en el Diario El Correo, escritos por Luis Alfonso Gámez.

virgendeguadalupe.jpg

Las pruebas apuntan a un artista indio como autor de la imagen de la Virgen impresa en la tela que se venera en la basílica de Guadalupe.

«La devoción que esta ciudad ha tomado en una ermita e casa de Nuestra Señora, que han intitulado de Guadalupe, es un gran perjuicio de los naturales porque les da a entender que hace milagros aquella imagen que pintó el indio Marcos». Fray Francisco Bustamante, provincial de los franciscanos, denunciaba así en un sermón, el 8 de septiembre de 1556, la naciente devoción guadalupana. Los historiadores coinciden en señalar a fray Alonso de Montúfar, el segundo arzobispo de Nueva España, como el religioso que encargó la pintura sobre la tela y al indio Marcos Cipac de Aquino como su autor. La atribución a la Virgen de Guadalupe se debería a que la imagen original era similar a la de la patrona de Extremadura.

El manto de Juan DiegoJuan Pablo II no dudó en admitir, en el mismo Tepeyac en 1990, que lo que se venera en la basílica mexicana es una obra de arte. Como ya había hecho cuando se demostró que la llamada sábana santa -la tela que presuntamente envolvió el cuerpo de Jesús- había sido confeccionada en el siglo XIV, el Papa puntualizaba, respecto a la tradición guadalupana, que «el hecho de que manos y mentes humanas hayan intervenido tanto en la ejecución pictórica de la imagen como en la configuración de la narración de la aparición» no menoscaba que, en ambos casos, se trate de obras fruto de la inspiración y revelación divinas.

Dictamen de expertos

En su libro La búsqueda de Juan Diego , el padre Manuel Olimón publica, por primera vez, algunas de las cartas que en los últimos años han remitido al Vaticano el abad emérito de la basílica mexicana, Guillermo Schulenburg, el arcipreste del templo, Carlos Warnholtz, y el bibliotecario, Esteban Martínez de la Serna, entre otros. En una de esas misivas, fechada el 27 de septiembre de 1999, los tres clérigos no sólo advierten a Roma del error que supone canonizar al «legendario indio Juan Diego», sino que también añaden que, del examen de la imagen por parte de «nuestros mejores técnicos en conservación de obras de arte», se deduce que reúne «todas las características de una pintura hecha por mano humana, con el deterioro propio de la antigüedad».

El restaurador José Sol Rosales analizó la imagen en 1982, a petición de Schulenburg, y dictaminó que «la pintura es la ejecutada usando diversas variantes de la técnica modernamente conocida como temple». El técnico llegó a la conclusión de que el manto -de 1,7 metros de altura y 1 metro de anchura- es una tela mezcla de lino y cáñamo y que los pigmentos -a base de cochinilla, sulfato de calcio y hollín- son los empleados en el siglo XVI.

Para saber más:

Museo de las estafas: La virgen de Guadalupe

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: